Jesús, un modelo de vida.

9:15

A través del evangelio de Marcos, Jesús nos muestra con su ejemplo el modelo de vida que Dios quiere para nosotras como hijas suyas, mostrándonos que si permanecemos obedientes a su voluntad, podremos tener una vida que honre a nuestro Padre que está en los cielos.
Veremos cómo fue este modelo a seguir…





Jesús, un modelo de vida. Recursos para el nuevo estudio bíblico de Buenos Días Chicas.





Como hijo de Dios, Jesús inicia su ministerio tomando la autoridad dada por su Padre, y nos muestra que debemos dejarlo todo sin pensarlo mucho, y seguirle a él. Cuando pensamos tanto en si seguimos a no a Jesús, nos privamos de conocerle de cerca y ser testigos de su misericordia y su poder.

Esta autoridad es reconocida incluso por los demonios y aún ellos le obedecen, pues conocen el poder dado al hijo de Dios. Esto nos debe llevar a reflexionar y ver que como hijas de Dios, no debemos menospreciar su poder y autoridad, y tenemos que obedecer la voluntad del Padre.

Muchas veces por temor no obedecemos y nos cerramos al cambio de dirección que Dios tiene para nosotras. Apelemos a la dirección, el discernimiento y la sabiduría de Dios, para obedecerle en todo tiempo.


Jesús tenía claro que a pesar de ser hijo de Dios, debía tener comunión con el Padre a través de la oración, esto para poder resistir el tiempo de prueba y dolor. Es aquí donde nos muestra que orar muy temprano es primordial para fortalecer nuestra unión con Dios y fortalecernos en su amor.

También podemos ver como para Dios es más importante nuestro testimonio con obras, que todo lo que podamos alardear sobre lo que Él ha hecho en nosotras. Recordemos que es muy fácil hablar, pero cuán importante es que las personas a nuestro alrededor puedan ser testigos de los cambios realizados por Dios en nuestras vidas, un cambio en nuestra forma de hablar, de pensar, de actuar.
El Señor nos muestra cómo si le buscamos de corazón, con fe, creyendo en su poder, Él nos perdonará y sanará nuestras heridas, todo por su gracia y su misericordia.

El mensaje de Jesús  es un mensaje de esperanza; por medio de su sacrificio en la cruz, nos hace dignas de la salvación y nos adopta como hijas y hermanas. Donde nos promete que no estaremos solas, pues por medio de la fe todas somos hermanas y estaremos para apoyarnos, aconsejarnos y orar unas por otras.

Además Jesús nos muestra que tiene el poder de controlar cualquier tormenta en nuestra vida, que así como la naturaleza se doblega ante su poderío, de la misma manera nuestros problemas y nuestra naturaleza pecaminosa serán apaciguados por la autoridad y el poder de Cristo Jesús. Dios trae paz a nuestras vidas, en medio de las peores tormentas.
Nos dice que no debemos afanarnos por los tesoros y las riquezas terrenales, si no que debemos atesorar la palabra y las enseñanzas en nuestro corazón, para poder tener riquezas en su gloria.
Jesús nos manda a que creamos en El, a que confiemos en su amor  y su misericordia, nos llama a que aumentemos nuestra fe, a que no temamos, que confiemos en su voluntad, pues Él siempre vendrá a nuestro auxilio.
El Señor conoce nuestros corazones y sabe que estamos cansadas y agotadas, trabajadas y nos invita a retirarnos a un lugar solitario a descansar y renovar nuestras fuerzas, a través de la comunión, la intimidad con el Padre. Por medio de la oración podemos tener esa conexión con Dios, la paz y el descanso que necesita nuestro corazón.
Debemos honrar y obedecer a Dios de corazón y no seguir falsas doctrinas, falsos mandamientos y costumbres que el hombre ha inventado.
Él dice que lo que sale de nuestro corazón, de nuestra mente, nuestros pensamientos y sentimientos, nuestra iniquidad, la concupiscencia, todo esto es lo que nos contamina y aparta de Dios. Por tanto debemos guardar nuestros corazones, permitir que a través de su palabra, podamos abrir los ojos a la verdad y honrarle con nuestro corazón,
Jesús nos invita a que tomemos nuestra cruz y le sigamos, que nos neguemos a nosotras mismas, que muramos a nuestro ser pecaminoso, que tomemos nuestras cargas y le sigamos.
Además nos dice que solo debemos creer y Él hará su obra en nosotras. Dios nos recuerda que si creemos, todo, todo nos es posible a través de Cristo Jesús. Solo debemos confiar en sus promesas, en su infinito amor, su fidelidad y su misericordia. Pongámosle nuestras cargas a Él, nuestra confianza está en Jesús, El hace nuestra carga ligera.
Jesús desea que permitamos que nuestros niños vengan a Él. Tenemos que instruirlos en el estudio de su palabra y en su camino en el Señor.
También nos muestra que debemos ser como niños, para heredar su reino, siendo puros, rectos de corazón, alegres, sin prejuicios, limpios sin mancha, dispuestos a amar y perdonar.
No debemos confiar en nuestras riquezas en la tierra, si no que tenemos que confiar en su amor y su poder. Tenemos que dejar todo lo que nos aparta del: odio, rencor, amistades, malas costumbres, conversaciones, trabajos, relaciones, enojo, amargura, tenemos que confiar en su misericordia para amarle y honrarle de corazón.
Al igual que Jesús nosotras hemos venido a servir y no a ser servidas, tenemos que dar nuestras vidas para el rescate y salvación de quienes no le conocen. Nuestra misión es llevar su palabra a las naciones, manteniendo un perfil bajo, donde el único nombre exaltado sea el nombre de Dios. Jesús nos mostró como su servicio fue el dar su vida por rescatar la nuestra.
No tenemos que desistir de buscar a Jesús, al igual como Bartimeo clamó por la misericordia de Jesús, a pesar de que todos a su alrededor lo callaban, él insistió, creyó en que Jesús lo sanaría y es así como él recibe su milagro.
Jesús también nos enseña que el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y los dos serán una misma carne; así que no son ya más dos, si no uno. Por tanto lo que Dios juntó no los separe el hombre.
El Señor nos dice que nuestro templo es casa de oración, por lo tanto no debemos contaminarlo. Esto sería nuestro cuerpo, nuestro corazón, nuestra alma y nuestra mente.

De nuevo, nos repite: "tened fe en Dios"... ¡y hasta los montes nos obedecerán! 
Que todos lo que pidiéremos con fe y en oración, así lo recibiremos. Que cuando oremos debemos perdonar a quien nos haya hecho daño, porque si no perdonamos tampoco Dios nos perdonará nuestros pecados.

Se nos deja claro que el mayor mandamiento es amar al Señor nuestro Dios, con todo nuestros corazón, con toda nuestra alma, con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas. Además debemos amar a nuestro prójimo como a nosotras mismas.

Y  por último Jesús nos deja un mandato, una instrucción; que llevemos su evangelio por todo el mundo, para que aquellos que no le conocen, reciban su mensaje y sus promesas y de esta manera crean en Él y reciban la salvación. 




Hazel Rodríguez Vega.




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Hazel Rodríguez Vega
Es una costarricense, madres de un precioso varón. Trabaja fuera de su hogar y es líder grupal en Buenos Días Chicas.
Su anhelo es conocer cada día más del amor del Señor y compartir con otras mujeres el estudio de la Palabra y las promesas que Dios tiene para cada una de nosotras.











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