La fe de una ramera

22:08

En el libro de Josué se habla de Rahab, la ramera.


Una mujer cuya reputación la siguió hasta el Nuevo Testamento en los libros de los Hebreos y de Santiago.
Una mujer que no nació en una familia conocedora de Dios, sino en un pueblo idólatra,una mujer cuyo nombre lleva el nombre de un dios egipcio. Rahab, la ramera. 
Todos en la ciudad de Jericó sabían quien era y qué hacía, donde vivía y quienes llegaban a "visitarla". 

Rahab era un mujer que en medio de su pecado escuchó del poder de Dios para con su pueblo. Ella creyó en ése Dios a quien llamó el Dios de arriba en los cielos y de abajo en la tierra (Jos 2:11).Un Dios que ella creyó que lo daba todo por su gente. Un Dios que hacía temblar a todo su país, a su comunidad, a todo su vecindario, a su familia. Probablemente a ella misma.

Un Dios que de repente por medio de dos hombres se presentó a su puerta.
Un Dios que de repente le dio una oportunidad disfrazada de espías.

Y ella la tomó.

Ella no conocía a Dios personalmente, pero estaba lista para conocerlo, y para tomar todo lo que El le diera. Porque ya no quería verlo desde "el otro lado"sino que deseaba sentirlo desde su mismo regazo. No lo vio como un Dios castigador, sino como un Padre dispuesto a abrazar a sus hijos y darles lo mejor.

Rahab, la ramera, vió frente a sus ojos la oportunidad de aliarse al Dios que había secado mares, destruído reyes poderosos pero liberado a su pueblo. Ella estaba lista para dejar a atrás su pasado y dejarse llevar hasta donde Dios la llevara. 
Rahab no se sentó a meditar qué podía hacer y si sería correcto para ella hacer ésto o aquello, no se puso a pensar qué diría su familia, su padre o su madre, sus hermanos o hermanas. Ella tomó la oportunidad que Dios le estaba dando.

Su fe se ve plasmada no sólo en el acuerdo que hace con los espías israelitas, ni con la mentira que le dice a los que llegan a buscarles de parte del rey de Jericó, ni en esconderles, sino en la señal que pone en la ventana. 

Mentir, esconder y hacer acuerdos no es algo que todos vean. Es algo que puedes hacer a escondidas, ...como mucho de lo que haría una ramera. 
Pero Rahab ya estaba lista para que su fe fuera evidente: Ella ató el cordón de grana a la ventana de su casa.

Rahab no esperó a que fuera de día, no esperó hasta que escuchara las trompetas dando señal de la guerra o gritos de alerta por la llegada de invasores. No, ella inmediatamente ató su señal a plena vista.

¿Cuántos le habrán preguntado por eso? 
No lo sé. La Biblia no lo dice.

Pero yo puedo imaginar que si son humanos los que vivían en ésa ciudad de seguro había más de uno que le gustaba saber qué hacen los demás y comentarlo con los vecinos. ¿O eso sólo pasa por acá donde vivo?

Seguramente alguno que otro le habrá preguntado y pronto habrá sido tema de conversación.
Probablemente era un cordón grandecito, puesto que debería de ser visible para los que llegaran a atacar la ciudad.
Así que era lo suficientemente visible para que sus vecinos, su familia y unos cuantos más lo vieran y no lo entendieran.

Pero en su corazón Rahab sabía con quién estaba.

Dice el Salmo 34:5 "Los que miraron a él fueron alumbrados y sus rostros no fueron avergonzados".

La fe de Rahab, fue la que le evitó la desgracia y la vergüenza cuando vino la crisis. Su fe fue la que la salvó a ella y a su familia, la que la puso directamente en la línea familiar de Jesús, su fe fue la que la puso en alto hasta ser mencionada como justificada por su fe con obras.

La fe de una ramera.

¿Cuál es tu fe?

¿De qué tamaño es?


Levántate y ata tu también tu señal en la ventana. No importa que otros la vean. Decídete hoy a tomar las oportunidades que Dios mismo te llevó hasta la puerta de tu casa. No esperes a ver para creer. 
¡Cree, ten fe y verás!

No hay vergüenza para ti. Así como Rahab, si buscas a Jehová, le crees y te levantas, te mueves, así mismo verás cómo tu vida se transforma. 

¿Deseas ver a Dios actuar en tu vida? Ten fe, pero ponte a obrar de una vez.

No esperes sentada "hasta que Dios quiera"...¡muévete!

*¡Me encantaría qué opinas!*

No serás avergonzada.

Tu fe y tu búsqueda de Dios no tienen campo para la vergüenza.
El no te dejará ser avergonzada cuando tienes fe en Su poder. 


  ¡Dios es fiel!



Priscilla


*¡Me encantaría saber qué opinas!*





You Might Also Like

2 comentarios

  1. Que precioso artículo amada Priscilla
    Graciasssssss tesoro ☺
    DIOS te bendiga y te recompense
    ❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤

    ResponderEliminar

Nos encantaría saber qué opinas.

Facebook